ATRÉVETE Y OPINA: Laura D’Ocon: Todos enterados, todos informados

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Cortesía: The Banking & Investment Association

Cortesía: The Banking & Investment Association

Hoy en día todos estamos informados y por lo tanto enterados de lo que pasa en el mundo a la vez de a qué se dedican, qué hacen y donde viven las personas. Somos nosotros mismos quienes regalamos nuestra privacidad y vida a las redes sociales.

Por un lado es importante estar conectado a las redes sociales pero hay que recordar que hoy en día, las empresas cada vez googlean más y más a sus candidatos antes de ofrecerles un empleo o una posición laboral en su empresa. Para muchas compañías el pasado importa y si está en las redes sociales, será descubierto tarde o temprano.

Según un estudio de On Device Research, uno de cada diez jóvenes admite haber sido rechazado de un trabajo por sus contenidos en redes sociales. De los 6 mil jóvenes entrevistados de entre 16 y 24 años, dos tercios afirmaron que no les preocupa que el uso de sus redes sociales pueda dañar su carrera a futuro y no desistirán de su uso.

Como joven creo que las redes y la tecnología son un gran avance y una herramienta que nos puede ayudar a encontrar el trabajo de nuestros sueños si la usamos correctamente y publicamos información verídica, educacional y sobre todo aspiraciones y proyectos que tenemos en mente, pasa que así vean nuestro potencial y profesionalismo. Personalmente he visto como compañeros han perdido sus empleos debido a los comentarios inapropiados de sus redes sociales o fotografías absurdas de una noche alocada en la universidad.

En mi opinión es mejor hacer un álbum de nuestras inolvidables historias de college y guardarlo en la cajita de recuerdos, sin la necesidad de publicarlas en internet y dejar que estas salgan a la luz, porque tal vez una de estas fotografías, que en su momento nos parecieron graciosas, a la hora de encontrar trabajo nos pueden costar el empleo por el que tanto hemos luchado y esforzado. El college es una etapa de crecimiento personal y profesional en la que los jóvenes experimentan y disfrutan de su vida universitaria sin pensar en el futuro, pero a la larga más de uno se ha arrepentido de subir a las redes aquella foto medio borrachos o poco decentes.

No todas las empresas deciden hacer una búsqueda sobre tu pasado pero si la hacen que encuentren quién eres de verdad. Alguien con educación, ganas de trabajar e integridad. Si entran en tu Twitter, Facebook, Instagram o LinkedIn, que se encuentren con un resumé impecable, con tus hobbies y tus innovadores proyectos. Con la tecnología de hoy en día podemos informar al mundo en tan solo un clic sobre nuestros logros y metas. Usémoslas para darles un verdadero motivo para que nos consideren formar parte de su empresa.

A pesar de que existen compañías que se dedican a eliminar el contenido de tus redes sociales si así lo deseas, hay que tener en cuenta que una vez lo publicas, queda en tu récord cibernético para siempre.

Según un artículo que recomiendo que lean, publicado por Google: Attention Graduates, You Will be Googled, del 77% al 90% de los empresarios hacen una búsqueda en Google para saber qué aparece en el nombre de la persona que solicita el empleo. Por otro lado, también publicaron un recién estudio de CareerBuilder que afirma que más del 40% de los empleadores revisan las redes sociales de cada posible candidato.

Aquí les dejo una lista de ejemplo de búsqueda por parte de algunas empresas antes de contratar a un empleado. Serán descalificados los perfiles con el siguiente contenido: fotografías provocativas o inapropiadas, información sobre los candidatos bebiendo o usando drogas, posts que muestren comentarios discriminatorios relacionados con la religión, raza o género, mentiras sobre las calificaciones y finalmente posts que demuestren un nivel bajo de comunicación.

Si eres un recién graduado o estás buscando un empleo, ponte en los zapatos de la persona que va a entrevistarte o la empresa donde quieres trabajar y pregúntate si le darías el empleo a alguien como tú.

Aquí les dejo la página de Google y sus consejos para mantener una buena reputación online: http://bit.ly/1MRRSs3

Atrévete y Opina es un espacio dedicado a temas de actualidad que afectan a los jóvenes. Siga a Laura D’Ocon en Twitter: @lauradocon
Fuente: Read more here: http://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article24993511.html#storylink=cpy

Hemos venido al mundo a amar

Dedicado a mi padre un maestro de amor incondicional.

No he logrado deshacerme de mi pasado y tal vez no deba hacerlo porque forma parte de quién soy pero no define quién puedo llegar a ser.  Me encanta coleccionar recuerdos y visitar de vez en cuando mi cajita de escenas perfectas. ¿Porqué es tan difícil pasar página, seguir sin mirar atrás, crear nuevas memorias y dejar de idealizar con las postales que ya fueron enmarcadas una vez?

Soy una apasionada de la vida y creo en el amor por encima de todas las cosas. Creo que es lo único que nos da fuerzas para seguir adelante y es realmente para lo que hemos venido a este mundo, para amar.

Sin el amor estamos perdidos y sin inspiración jamás tendremos la oportunidad de coincidir con él. Prefiero morir de amor y locura que de aburrimiento y estabilidad.

Prefiero mancharme con la tinta roja fruto de una historia apasionada, que morir sin escribir una sola página excitante e inspiradora.

Cada vivencia nos marca y de alguna forma, nos moldea y pule, como sí cada uno de nosotros fuera una piedra preciosa esperando a brillar con toda intensidad.

Así somos algunas personas. Creemos en el poder del destino y en los momentos únicos por los que vale la pena vivir. Arriesgamos sin pensar en un mañana y vivimos cada instante como sí fuera la última noche de verano. 

Amo la posibilidad de conocer el amor de nuevo, amo la sensación de dejar que la corriente del río me lleve sin preguntar por el destino final, pero sobretodo amo ser quién soy porque tener una personalidad como la mía puede volverme loca perdida y la vez extremadamente feliz.
Sin sufrimiento no estamos vivos, sin arriesgarnos no vivimos, sin compartir no conocemos, y es por ello, que creo que es de suma importancia decir siempre lo que uno siente y hacer lo que realmente uno desea.

– Y es por eso, que sólo se me ocurre amar e inspirar a muchos otros.

Feliz día. 

 

Viajar, una droga natural y adictiva

Me levanté un día cualquiera y decidí cambiar mi vida de la noche a la mañana. Empaqué mi maleta y partí hacia Guatemala, un lugar de este mundo, que me ha sorprendido gratamente y maravillado en todos los aspectos posibles.

Este ha sido mi primer viaje sola conmigo misma. Había viajado antes, pero jamás de esta forma. Siempre había tenido un itinerario, una ruta determinada, una seguridad a la hora de saber dónde iba a pasar la noche, cierta estabilidad y ningún tipo de preocupación por lo que a la parte económica se refiere, ya que iba acompañada de mis padres. 

Viajar solo es otro tema, pero para mí, lo más difícil ha sido tener que llevarme de la mano a mi misma a todos los lugares a los que iba. Mi primer viaje está siendo una experiencia enriquecedora y única de la que tal vez muchos otros puedan sentirse identificados e inspirados.

Ya casi hace tres meses que dejé la comodidad de los Estados Unidos, para embarcarme en un viaje interior y a la vez conectarme con el mundo exterior de una forma distinta a la que había sintonizado anteriormente. Buscaba reconectar con la naturaleza, con las cosas más simples y sobretodo conmigo misma. Buscaba y sigo en el proceso, de encontrar la frecuencia del universo, aquella melodía que te invita a gozar del momento presente y te ayuda a comprender la vida de otra forma.

Ambos viajes, el interno y el externo, han sido muy complejos. Nunca había pensando que iba a costarme tanto esfuerzo adaptarme, superarme y sobrevivir a las circunstancias que se van presentando durante el recorrido. Ninguna de las experiencias vividas en este viaje se acercan a las expectativas que tenía antes de partir. Ahora me doy cuenta, de que por mucho que en su momento imaginará cómo iba a ser el mi viaje, la vida decide llevarte por otros caminos y senderos, que no siempre son sencillos, asfaltados o llenos de flores a por doquier .

La vida me ha ido poniendo a  prueba sin preguntar y no he tenido más remedio que aceptar cada acontecimiento tal y como iba llegando sucesivamente. Me he sentido muy sola, con ganas de tirar la toalla y volver a mi vida acomodada pero por alguna razón, el viaje te llena de una forma inexplicable y te da fuerzas para sacar lo mejor de ti mismo, para poder seguir caminando firme y a paso ligero.

Cuando crees que ya no puedes más, el mundo, destino o universo, – como quieras llamarle -, te manda personas completamente desconocidas que te ayudan a ver las cosas de otra forma y te inspiran a seguir luchando por lo que realmente deseas. Puede sonarte a un tópico extremadamente usado, pero aquellos que han viajado alguna vez probablemente me entiendan y sepan de lo que estoy hablando.

En un viaje conoces otras formas de vivir y entender la vida. Aprendes a integrante en una cultura completamente distinta a la tuya y aceptar que cada día sabes menos y te mueres por conocer más. El viaje es como una droga natural y adictiva que te impulsa a conocer aquellas partes de ti mismo que tal vez no querías ver. Te das alas y te inspira alzar el vuelo cada día más alto, porque sabes que la panorámica desde la cima será espectacular.

Por primera vez, sentí que todo tenía un sentido para mí. Comprendí que definitivamente el tiempo es relativo y que cada día es una nueva oportunidad para enfrentarte a la realidad y salir triunfante cuando te acuestas por la noche, estés donde estés. 

Te enamoras de los detalles, empiezas amar el silencio y a perderle el miedo a estar solo. Te enfrentas a tus propios demonios interiores que tratan de confundirte y empujarte día tras día para que te rindas. Y es entonces, cuando buscas y encuentras la estabilidad dentro de ti – sí es que así se le puede llamar-. Encuentras ese balance que te ayuda a mantenerte en pie. No sabes ni cómo ni cuándo, pero de repente las cosas se van colocando una detrás de otra encajando perfectamente, como sí de un rompecabezas se tratara.

La verdad es que el viaje también me enseñó a tomar fotos mentales instantáneas, con la mirada y el corazón, a retratar postales idílicas con mis propias palabras y a sentir los aromas de cada lugar sin la necesidad de comprar nada. Es por ello, que también he dejado el blog un poco de lado, porque adoró la idea de escribir en una hoja de papel, una servilleta o cualquier superfície que me permita plasmar mis sentimientos y pensamientos a lo largo de la aventura.  Me fascina la sensación de escribir libremente en cualquier momento y lugar.

Hoy hice el esfuerzo de sentarme a escribir conectada a la tecnología, una gran herramienta que me permite compartir con vosotros todas las increíbles vivencias por las que estoy pasando. 

Si estabas dudando entre seguir con tu vida o invertir un tiempo en ti mismo, – y en estos momentos estas leyendo este artículo -, tal vez sea una señal de que éste sea el momento adecuado para dar el primer paso y empezar tu aventura.

 ~El presente es el momento más perfecto que puede existir~.

Mis mejores deseos, seguimos en contacto viajeros!

   

No compro este mundo…

Brutal. Me encanta! Gràcies per compartir.

El Peregrino

No lo compro. Este mundo que nos están vendiendo ya no lo compro. Se acabó, esto es ridículo. O quizás lo ridículo sea que escriba en mi abandonado blog lo que pienso de esta “realidad” que nos están vendiendo y que ya no estoy dispuesto a comprar. ¿Espero que alguien compre mi basura mental sólo porque la vendo gratis? Me importa un comino. O lo escribo o voy a reventar. Al menos si la palmo sorpresivamente en los próximos meses o años habré dejado un poco de mi amargura y esperanza en este árido desierto digital.

Estoy harto de tantas ilusiones, tantas luces, tanta mierda recubierta de oro. Vivimos en una maldita prisión, y si no espabilamos un poco, nuestros captores, seguirán chupándonos la sangre y las energías. De vez en cuando salgo del estado de hipnosis permanente y veo la basura que se acumula en nuestras espaldas y me…

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Cambiar una vida sí merece la pena

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“Me levanto a las 5 de la mañana todos los días para ayudar a mi madre a lavar el maíz, al ratito voy a por cuatro galones de agua al pozo de la comunidad con mis hermanas. Luego hago tortillas de maíz y preparo los frijoles cuando hay, apilo leña para poder cocinar durante el día y lavo los trastes de la noche anterior”, me explicaba Glenda, la hija mayor de Don Pablo durante mi viaje a Guatemala.

Glenda vive en Petén, en la comunidad de las Flores Machaca III, le llaman Machaca debido al pescado que habita en el río de la región del sur oriental de este. Glenda tiene 18 años y sólo pudo estudiar hasta sexto de primaria para que sus otros 8 hermanos, tuvieran la oportunidad de aprender lo básico, leer y escribir.

Acabo de volver de un viaje inolvidable en el que he conocido una bella cultura y unas personas increíbles que me han recordado lo que realmente importa en la vida. Durante mi visita a Guatemala he aprendido o mejor dicho comprendido que realmente, los que menos tienen son los que más dan. La familia de Don Pablo me abrió las puertas de su hogar, compartió su escasa comida conmigo y me dieron esperanza para seguir con mi misión, comunicar, aprender y concienciar de alguna forma nuestra sociedad.

Este viaje ha sido toda una experiencia y realmente, el choque de realidades ha sido tan fuerte que aún me cuesta entender como tanta miseria, corrupción y pobreza pueden vivir en el mismo mundo que yo. Aun así, también he visto como estas aldeas se han superado con el paso del tiempo con trabajo y ayuda humanitaria.

Don Pablo, el padre de la familia con la que compartí esta gratificante experiencia, me explicaba que hace unos años atrás, no había caminos y todo era selva y lodo en los días de lluvia. Ahora, gracias a organizaciones como Global Humanitaria entre otras, y las mismas familias, han construido un pequeño puente para poder llegar a sus casas y atravesar el río. Los materiales con los que fueron construidos el puente de San Antonio fueron cargados por los mismos niños y adultos de la aldea.

En la comunidad de San Antonio en Petén, no hay electricidad, ni agua, ni mucho menos un baño tal y como lo conocemos. Su alimento diario son las tortillas de maíz y los frijoles. Los niños van buscar agua en sus cántaros pesados al pozo para luego hervirla y poder beber. Hace poco, la misma organización, GH Guatemala, también construyó unas letrinas, que ya se encuentran en pésimas condiciones debido al maltrato del clima y el deterioro del paso del tiempo.

Me fascinó su afán por superarse, la ilusión de los niños por ir al colegio unas horas al día, y la alegría con la que pasan el tiempo. Les pregunté cuál es su necesidad más importante en aquel momento, y me respondieron: “Necesitamos más escuelitas y material para los niños”.

Global Humanitaria atiende a 92 escuelas y parecerá mucho pero realmente es sólo un granito de arena, pero ese granito marca la diferencia en la vida de estos niños y les da esperanza para el futuro. Creo que es importante concienciar a los jóvenes de Miami, para que entiendan la oportunidad que se les ofrece al brindarles una educación, ya sea en un college o una universidad. La educación está infravalorada en el mundo occidental, ya que por norma los jóvenes siguen estudiando de forma sistemática sin entender la verdadera importancia que esta les va proporcionar a la hora de desarrollarse y llevar a cabo sus sueños.

Hoy, quiero dirigirme a los jóvenes que están estudiando, que tienen ilusión y sueños. A los estudiantes que quieren hacer un cambio positivo en su vida. Quiero animarles y expresarles que su granito sí importa. Existen muchas formas de ayudar, no es tanto el aporte económico como involucrarse con la vida de un niño de estas comunidades a través de una carta, por ejemplo. Ellos las reciben como un valioso regalo de su padrino o madrina. Estas cartas son educación y también esperanza. Les invito a abrir su corazón, concienciar su mente y a vivir de forma más humana. Son muchos los que desean hacer grandes cosas, pero a veces necesitamos ese pequeño empujón para hacerlas. Y es que vivimos tan ocupados, que se nos olvida agradecer por todo aquello que tenemos.

He llegado a la conclusión de que tocar el corazón de una sola persona vale la pena, no dejen que les digan lo contrario. A mí me tocaron el corazón en Petén, y desde entonces mi vida ha dado un cambio radical lleno de esperanza y nuevos proyectos. Les dejo un ejemplo para que sí así lo desean, aporten su granito de arena y a través de la educación conciencien a muchos otros de que sí se puede. http://www.globalhumanitariausa.org

Atrévete y Opina es un espacio dedicado a temas de actualidad que afectan a los jóvenes. Sigue a @lauradocon en Twitter.

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Back to where we come from, Nature.

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I keep making the same mistakes, I keep forgetting the same things, I keep worrying for the same reasons; and suddenly, when I go back to yoga, my practice reminds me what is life truly about. I sometimes feel frustrated because when I remember again, I realize that If I did things differently before, now I wouldn’t be worrying and living like that, -feeling miserable and stressed-. I wouldn’t be worrying about everything I have to do, and I will be just focusing on doing it without thinking what’s next. 
It’s amazing how two weeks after the amazing experience I had in Guatemala, sharing with poor families give you all they have, everything goes back to normal. Everything I lived when I was in the jungle seems so far away from my day-to-day reality back in my comfortable city, Miami.

I decided to go back to Guatemala, Petén not only physically, but spiritually as well. Back to my roots, back to where I come from, back to nature.

We live so disconnected from Mother Earth, -including myself of course-, that we forget the beautiful things about life, the simple things. I believe this is because we live in a world that has so many distractions, that we distance ourselves from each other and from life itself.

I feel the need to go back, and going back doesn’t mean to waste your time or to step backwards. To go back means to remember, to find your inner self, to reconnect with your true you. Sometimes we need to travel to change the scene and to see things through another perspective. Traveling is a way to connecting with others and reconnecting with ourselves.

However, even though traveling can help, change only comes from your will power and strength, and those are things  are already inside of every single one of us since the beginning of times, we only need to keep practicing and working towards what we really want in order to not forget about it.

I am going back to were we come from, Nature – and I am inviting you all to try this amazing experience- : to disentangle from anything you don’t need, to dis attach from everything that is not helpful for you keep moving forward. This might sound crazy, but I truly believe that going back to nature by myself, will make me more aware of the meaningful things in life, as well as realize that it is okay to forget as long as we remember what is truly important again.

I want to be able to touch the starts with my fingertips, to walk barefoot without judging, to breathe profoundly without thinking, and to embrace every second of my new journey that I am sure will lead me to great things.

If we only live once, I want to take the most out of it, and I know I need to start from the beginning, which means, taking care of myself if I want to be able to help others. Life is such an amazing opportunity to learn, discover and sometimes I forget how grateful I am, but I am going to practice on remembering and working towards my faith and strengh.

Trust yourself, let go of useless distractions and just be present, it might sound hard but is worth giving a try. If you feel the need to go back, pause and just give yourself a moment to reconnect to where you come from, nature. This pause will help you focus on your goals and freely live how you truly want.

 Be honest, be true, be you.

The recipe for happiness begins with a corn tortilla

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Marlene, 9 years old from San Antonio Peten, has 8 siblings and works in a plantation in Guatemala.

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Marlene and her friends getting some water from the dwell

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Marlene, Rosa and Carmen 9 years old

Happiness on a daily basis in San Antonio, Peten one of the poorest regions in Guatemala.

This is a true story. A story that changed my life and touched my heart forever. An opportunity that cleared my mind and inspired my soul. Those are the stories and lives of real children that showed me what life is truly about. I never knew I could feel like this before. I had never been surrounded by so much poverty and joy all at once. I traveled to Guatemala with a non-profit organization, Global Humanitaria which fights for children’s rights, in order to give them education and a better life.

This sounds like a cliche but I can honestly tell you, that when you walk with your own legs those long distances with them, to go find some water under the bright sun, when you taste their amazing food that are willing to share with you, when you live their lives, nothing will ever be the same. I was so shocked when I got to Peten, Guatemala, I wanted to cry and yell for all the injustice I was seeing. I felt so small and insignificant. I did not know how to start helping those children. However, at the end I realized they didn’t need my help, thought they helped and taught me, during my time in their communities. I just had to open my heart and share with them all the possible games I could remember from my childhood.

It was such an incredible feeling, because in these poor regions adults are working all day and no one actually plays with their children. They couldn’t imagine how someone wanted to play and share time with them. Moreover, we didn’t speak the same language, but somehow, we could understand each other very well. Some of the kids who knew a little bit more of Spanish, translated what I was saying to the rest of the group in their mother language, Q’eqchi’, a native mayan language that I found really interesting and worth spending time teaching next generations, in order to not lose their culture. Even though those regions from Eastern Peten live in extremely difficult conditions, children are happy on a daily basis. The little ones are excited to go to school for a few hours and the older brothers are proud to see that they can go at least for two or three years until they learn to read and write. It is amazing how the whole family works so hard to overcome the circumstances and improve the future of their kids.

Their homes, their little beds, if I can call them beds, more like wooden surfaces made of sugar cane above the ground, their precarious schools in the middle of Peten, the largest department of Guatemala, and their virgin muddy paths, where children walk barefoot everyday multiple times, to carry big gallons of water over their tiny heads without spilling a drop. It amuses me to think that some kids in the U.S and around the world fight with their moms because they do not want to go to school or do the dishes at home, and those kids in Guatemala are excited with a pencil and happy to go get some corn at the plantation or how they called “Milpa”, holding hands with a friend and carrying big baskets.

They are happy with simple things. They are happy knowing that their brothers and sisters survived one more day. They smile when a young journalist decides to stop her life and share with  them. They taught me so much, I feel blessed and grateful. They touch my soul and inspired my heart. Thank you for teaching me. You kids have become my best teachers.