Viajar, una droga natural y adictiva

Me levanté un día cualquiera y decidí cambiar mi vida de la noche a la mañana. Empaqué mi maleta y partí hacia Guatemala, un lugar de este mundo, que me ha sorprendido gratamente y maravillado en todos los aspectos posibles.

Este ha sido mi primer viaje sola conmigo misma. Había viajado antes, pero jamás de esta forma. Siempre había tenido un itinerario, una ruta determinada, una seguridad a la hora de saber dónde iba a pasar la noche, cierta estabilidad y ningún tipo de preocupación por lo que a la parte económica se refiere, ya que iba acompañada de mis padres. 

Viajar solo es otro tema, pero para mí, lo más difícil ha sido tener que llevarme de la mano a mi misma a todos los lugares a los que iba. Mi primer viaje está siendo una experiencia enriquecedora y única de la que tal vez muchos otros puedan sentirse identificados e inspirados.

Ya casi hace tres meses que dejé la comodidad de los Estados Unidos, para embarcarme en un viaje interior y a la vez conectarme con el mundo exterior de una forma distinta a la que había sintonizado anteriormente. Buscaba reconectar con la naturaleza, con las cosas más simples y sobretodo conmigo misma. Buscaba y sigo en el proceso, de encontrar la frecuencia del universo, aquella melodía que te invita a gozar del momento presente y te ayuda a comprender la vida de otra forma.

Ambos viajes, el interno y el externo, han sido muy complejos. Nunca había pensando que iba a costarme tanto esfuerzo adaptarme, superarme y sobrevivir a las circunstancias que se van presentando durante el recorrido. Ninguna de las experiencias vividas en este viaje se acercan a las expectativas que tenía antes de partir. Ahora me doy cuenta, de que por mucho que en su momento imaginará cómo iba a ser el mi viaje, la vida decide llevarte por otros caminos y senderos, que no siempre son sencillos, asfaltados o llenos de flores a por doquier .

La vida me ha ido poniendo a  prueba sin preguntar y no he tenido más remedio que aceptar cada acontecimiento tal y como iba llegando sucesivamente. Me he sentido muy sola, con ganas de tirar la toalla y volver a mi vida acomodada pero por alguna razón, el viaje te llena de una forma inexplicable y te da fuerzas para sacar lo mejor de ti mismo, para poder seguir caminando firme y a paso ligero.

Cuando crees que ya no puedes más, el mundo, destino o universo, – como quieras llamarle -, te manda personas completamente desconocidas que te ayudan a ver las cosas de otra forma y te inspiran a seguir luchando por lo que realmente deseas. Puede sonarte a un tópico extremadamente usado, pero aquellos que han viajado alguna vez probablemente me entiendan y sepan de lo que estoy hablando.

En un viaje conoces otras formas de vivir y entender la vida. Aprendes a integrante en una cultura completamente distinta a la tuya y aceptar que cada día sabes menos y te mueres por conocer más. El viaje es como una droga natural y adictiva que te impulsa a conocer aquellas partes de ti mismo que tal vez no querías ver. Te das alas y te inspira alzar el vuelo cada día más alto, porque sabes que la panorámica desde la cima será espectacular.

Por primera vez, sentí que todo tenía un sentido para mí. Comprendí que definitivamente el tiempo es relativo y que cada día es una nueva oportunidad para enfrentarte a la realidad y salir triunfante cuando te acuestas por la noche, estés donde estés. 

Te enamoras de los detalles, empiezas amar el silencio y a perderle el miedo a estar solo. Te enfrentas a tus propios demonios interiores que tratan de confundirte y empujarte día tras día para que te rindas. Y es entonces, cuando buscas y encuentras la estabilidad dentro de ti – sí es que así se le puede llamar-. Encuentras ese balance que te ayuda a mantenerte en pie. No sabes ni cómo ni cuándo, pero de repente las cosas se van colocando una detrás de otra encajando perfectamente, como sí de un rompecabezas se tratara.

La verdad es que el viaje también me enseñó a tomar fotos mentales instantáneas, con la mirada y el corazón, a retratar postales idílicas con mis propias palabras y a sentir los aromas de cada lugar sin la necesidad de comprar nada. Es por ello, que también he dejado el blog un poco de lado, porque adoró la idea de escribir en una hoja de papel, una servilleta o cualquier superfície que me permita plasmar mis sentimientos y pensamientos a lo largo de la aventura.  Me fascina la sensación de escribir libremente en cualquier momento y lugar.

Hoy hice el esfuerzo de sentarme a escribir conectada a la tecnología, una gran herramienta que me permite compartir con vosotros todas las increíbles vivencias por las que estoy pasando. 

Si estabas dudando entre seguir con tu vida o invertir un tiempo en ti mismo, – y en estos momentos estas leyendo este artículo -, tal vez sea una señal de que éste sea el momento adecuado para dar el primer paso y empezar tu aventura.

 ~El presente es el momento más perfecto que puede existir~.

Mis mejores deseos, seguimos en contacto viajeros!

   

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