El amor es mágico

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Hay días que la inspiración aparece sin más y entra sin preguntar. Otras veces se hace difícil escribir sobre un papel en blanco. Probablemente muchos de los grandes escritores dirán que es una de las tareas más difíciles. Encontrar la palabra concreta, plasmar la historia que nace del corazón y transmitir al lector un mensaje que le deje pensativo o le traslade a otro mundo lejos de su cotidianidad. Hoy me gustaría compartir una historia que me contó un buen amigo mío, espero que les guste.

Había una vez un Lagarto verde y elegante a quien le gustaba mucho tumbarse al sol, respirar el aire puro y vivir sin preguntar jamás por el mañana. Un día el lagarto se marcho de vacaciones a Londres y allí conoció a una Lagarta. Ella era presumida, coqueta, estirada y lista. Al Lagarto siempre le había gustado mucho jugar con las lagartijas pero aquella desprendía un carisma y un perfume seductor y especial. Aquella Lagarta era diferente se extrañaba el Lagarto. El aún no lo sabia pero aquella Lagarta le cambiaría la vida.

Pasaron los días y por primera vez la Lagarta organizada y coqueta se olvidaba el reloj en casa y se dedicaba a conocer aquel lagarto tan misterioso. Cada día aprendían algo el uno del otro y parecía que se conocieran de toda le vida. Paseaban, intercambiaban ideas, se reían, bailaban y sobretodo se miraban a los ojos para así mostrar sus perfectas imperfecciones. Aquellos rasgos que solían esconder por miedo a no ser aceptados. Los mismos rasgos que les llevaron a enamorarse de sus respectivas almas. Como si de un espejo se tratara, se daban el uno al otro lo mejor de ellos y así vivían los días con la verdad. Con el tiempo, descubrieron cosas de ellos mismos que ignoraban por completo. Pasaban horas en la cafetería de la Plaza Central hablando y llegando a ideas que fundaron sus primeros pilares como pareja de Lagartos. La atracción mutua les llevo a usar su poder interior y así contagiar de amor y felicidad a todos aquellos que iban conociendo a lo largo del camino.

Las maravillosas vacaciones llegaban a su fin y Lagarto tenía que regresar a su tierra. Su corazón le rogaba que se quedara junto a la Lagarta porque aunque en Londres no hubiera el sol que el tanto amaba, aprendió que cuando se ama verdaderamente la luz vive dentro de uno mismo y ya no tienes que buscar más. Pero la vida no siempre nos pregunta lo que queremos y Lagarto partió cabizbajo y entristecido hacia el aeropuerto. Se despidió de Lagarta sellándole los labios con un beso cálido que jamás olvidó.

Los años transcurrieron, nuevas aventuras para cada uno de ellos les aguardaban pero nunca dejaron de amarse. Así que un día cuando llego el momento, Lagarto y Lagarta se encontraron a medio mundo y empezaron una vida juntos uno al lado del otro. Una vida llena de aprendizaje, ternura y confianza.

-Cuando algo es realmente bueno no lo dejes escapar y si necesita tiempo deja que fluya, si tiene que ser para ti será. Muchos se preocupan por encontrar el gran amor, no busques, tal vez lo tengas al lado solo tienes que reconocerlo o puede que aún no haya aparecido, cuando lo haga lo sabrás. Así es el Amor, mágico-.

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